viernes, 19 de junio de 2015

TRABAJO DE GRAFFITI

VIDEO DE LA VIDA DE FRIDA KHALO


PINTURA MURAL


LA  PINTURA  MURAL

Para comprender que es la pintura mural,  se debe conocer el significado de la palabra “Mural”:
Mural
 adj.
  Que se coloca o se hace sobre un muro o una pared: en su casa predomina la decoración mural.
 adj./s. m.
  Se aplica a la pintura, generalmente de gran tamaño, realizada sobre un muro o una pared.

FUENTE: Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

El “Mural” es una pintura de gran dimensión que tiene como soporte una pared.

El mural es pintura realizada o aplicada sobre un soporte fijo de grandes dimensiones (muros o paredes) y que normalmente funciona como relato, es decir, con episodios distribuidos gradualmente sobre la superficie, logrando un sentido de narración, conjunto y unidad. 

Normalmente, un mural se realiza pintando directamente sobre el muro. Sin embargo hay posibilidades más complejas: la técnica del ‘
fresco’, que consiste en pintar sobre yeso mientras éste aún está húmedo. Cuando el yeso se seca, sucede una reacción química: se crea una película sobre los colores, quedando éstos permanentemente integrados al yeso. 

Como condiciones generales, el mural requiere de permanencia, ausencia de brillos y de reflejos en la superficie, así como accesibilidad y visibilidad para el espectador, quién debe poder desplazarse a lo largo del muro para “leer” la obra. 


HISTORIA
Los primeros murales se realizaron en la prehistoria. La pintura rupestre se realizaba en las rocas de las cavernas que habitaba el hombre prehistórico, ciervos, bisontes, caballos, llamas  son algunos de los animales representados en sus pinturas, utilizaban pigmentos naturales  con aglutinantes como la resina.
Esta forma de expresión artística prehistórica se encuentra en las cuevas de “Altamira” en España, “Lascaux” al suroeste de Francia, “Cala Cala” en Oruro -  Bolivia.
En Egipto, lo realizaban en las paredes y techos de las cámaras mortuorias, el “temple” era la técnica empleada para decorar con temas que simbolizan la vida en el mas alla.
En la antigua Grecia se acostumbraba a decorar edificios públicos y particulares con temas de naturaleza muerta, paisajes y figuras humanas,  la técnica aplicada era el temple y la encáustica.
En las culturas prehispánicas, realizaron murales en Cacaxtla en Tlaxcala y las mayas de Bonampak (en México), que conmemoran pasajes bélicos. 
En el gótico fue reemplazado por vidrieras y tapices. En el barroco su principal representante fue Petrus Paulus Rubens, Francisco de Goya y Giovanni Battista realizaron murales en la época del Rococo.
En el siglo XX renace la pintura mural gracias a la revolución mexicana de 1910. El muralismo mexicano fue el protagonista principal de la pintura mural, sus  principales representantes fueron: Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Jose Clemente Orozco 



BIOGRAFÍA DE DIEGO RIVERA


Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno  Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez 


Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez es, aunque cueste creerlo, una sola persona: Diego Rivera, el gran muralista mexicano.
Nacido en Guajanato en 1886, a los diez años ya estaba matriculado en la academia artística del viejo convento de San Carlos, en la ciudad de México. Sin embargo, su iniciación en la pintura fue tanto más temprana que el mismo Rivera ha afirmado: “El más remoto recuerdo de mi vida es que yo dibujaba”. De aquella vieja academia, Rivera sacó algunas directrices técnicas que le permitieron dar forma a su estilo.
A los 16 años, Rivera cursaba en la Escuela de Bellas Artes, de donde fue expulsado por participar de una protesta estudiantil. No aceptó la oferta de readmisión cuando le fue propuesta. Fue así que se largó al país, a pintar numerosos paisajes, los cuales le valieron, a los 20 años, una importante beca del gobernador de Veracruz, que le permitió viajar al viejo continente. En España aprendió del impresionismo y se vinculó al movimiento anarquista español.
Luego de pasar más de 13 años en Francia, Bélgica, Inglaterra e Italia, volvió definitivamente a México, influenciado por los grupos de arte y política del Monmartre parisino, consciente de la necesidad del artista de desafiar al “mundo burgués” y cargado de 325 bocetos y algunas ideas sobre la técnica y las posibilidades sociales de la pintura mural.
Las características fundamentales de esta tendencia son la monumentalidad, que apunta a conseguir una mayor gama de posibilidades comunicativas con las masas populares (algunos de los gigantescos murales sobrepasan los cuatrocientos metros cuadrados); la ruptura con la tradición academicista y la asimilación de las corrientes pictóricas de la vanguardia europea (cubismo, expresionismo), con las que los artistas mexicanos tuvieron oportunidad de entrar en contacto directo, y la integración de la ideología revolucionaria en la pintura, que según ellos debía expresar artísticamente los problemas de su tiempo. No menos importante es el hondo arraigo de su arte en las tradiciones autóctonas de México: la del grandioso pasado artístico prehispánico (donde la pintura mural fue una práctica constante) y la de la estampa popular mexicana (en la que brilla el legado de José Guadalupe Posada).

Formado en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de la capital mexicana, a la que se había trasladado con su familia a los seis años de edad, Diego Rivera estudió luego por espacio de quince años (1907-1922) en varios países de Europa (en especial, España, Francia e Italia), donde se interesó por el arte de vanguardia y abandonó el academicismo. Las obras de este período reflejan, por un lado, un acusado interés por el cubismo sintético (El guerrillero, 1915), asumido en su etapa parisina, y por otro una gran admiración por los fresquistas italianos del Quattrocento (y en especial, por Giotto), lo que motivó su alejamiento de la estética cubista anterior.
Identificado con los ideales revolucionarios de su patria, Rivera volvió desde tierras italianas a México (1922), en un momento en que la revolución parecía consolidada. Junto con David Alfaro Siqueiros se dedicó a estudiar en profundidad el arte maya y azteca, que influirían de forma significativa en su obra posterior. En colaboración con otros destacados artistas mexicanos del momento (como el propio Siqueiros y José Clemente Orozco), fundó el sindicato de pintores, del que surgiría el movimiento muralista mexicano, de profunda raíz indigenista.
Durante la década de los años 20 recibió numerosos encargos del gobierno de su país para realizar grandes composiciones murales; en ellas, Rivera abandonó las corrientes artísticas del momento para crear un estilo nacional que reflejara la historia del pueblo mexicano, desde la época precolombina hasta la Revolución, con escenas de un realismo vigoroso y popular, y de colores vivos. En este sentido son famosas, por ejemplo, las escenas que evocan la presencia de Hernán Cortés en tierras mexicanas (por ejemplo, la llegada del conquistador a las costas de Veracruz, o su encuentro en Tenochtitlán con el soberano azteca Moctezuma II).
Ya entrada la década de 1920, se incorporó al Sindicato de Trabajadores Técnicos, Pintores y Escultores. Pronto, logró que el nuevo gobierno se convirtiera en una especie de cliente colectivo de los artistas comprometidos con el nuevo sentido estético. Así comenzó la época del muralismo de Rivera. Monumentales y realistas, los frescos se plasmaron principalmente en edificios públicos.
La pintura no era su única devoción. Rivera tuvo también una particular relación con las mujeres. Casado en numerosas ocasiones, incluida su larga unión con Frida Kahlo, consideró que el hombre era una subespecie que debía aceptar la superioridad y dirección femenina.
A lo largo de su vida tuvo muchas amantes y cuatro esposas: la pintora rusa Angelina Petrovna Belova mejor conocida como Angelina Belof, mientras estuvo en Europa, a su regreso a México se casó con Guadalupe Marín, con quien tuvo dos hijas, la famosa pintora Frida Kahlo de quien se divorció y volvió a casar, y en sus últimos años, con Emma Hurtado.

La plenitud del muralismo
La obra de Diego Rivera (y la del movimiento muralista como arte nacional) alcanzó su madurez artística entre 1923 y 1928, cuando realizó los frescos de la Secretaría de Educación Pública, en Ciudad de México, y los de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo. El primero de estos edificios posee dos patios adyacentes (de dos pisos cada uno) que el artista cubrió en su totalidad con sus pinturas murales. El protagonista absoluto de estos frescos es el pueblo mexicano representado en sus trabajos y en sus fiestas. Rivera escribió que su intención era reflejar la vida social de México tal y como él la veía, y por ello dividió la realidad en dos amplias esferas: la del trabajo y la del ocio, y las distribuyó en zonas arquitectónicas separadas.
En la serie de murales realizados en 1927 en la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, Rivera representó su particular visión de la revolución agraria de México haciendo uso de estereotipos extraídos de la pintura religiosa. Esto se evidencia en la Alianza obrero-campesino, El reparto de tierras o Revolución-Fructificación, cuyo referente inmediato son Las exequias de San Francisco que se encuentran en la catedral florentina. Ambos ciclos murales, el primero de reivindicación nacionalista, el segundo de carácter conmemorativo, encarnan la culminación de un nuevo lenguaje figurativo.

BIOGRAFIA DE DAVID ALFARO SIQUEIROS

DAVID ALFARO SIQUEIROS


Siqueiros nació en la ciudad de Camargo, Chihuahua en 1896. Su padre era el abogado Cipriano Alfaro y su madre Teresa Siqueiros. Su padre lo llevó a vivir a Irapuato, Guanajuato, donde realizó sus primeros estudios bajo la vigilancia de sus abuelos Antonio y Eusebia Alfaro, quienes dejaron honda huella en su formación. Al morir su abuela, Siqueiros y sus hermanos se mudaron a la Ciudad de México donde fueron internados en escuelas maristas. Tiempo después, en 1911 ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria y por las noches asistía a la Academia de San Carlos. En 1911, cuando solo tenía quince años de edad, se vio involucrado en una huelga estudiantil en la Academia de San Carlos que protestaba contra el método de enseñanza de la escuela y urgía la destitución del director. Sus protestas con el tiempo llevaron al establecimiento de una «academia al aire libre» en Santa Anita. Fuente: Wikipedia.
En 1914, con apenas dieciséis años, se alistó en el ejército constitucionalista para luchar por la Revolución, una experiencia que le llevaría a descubrir "las masas trabajadoras, los obreros, campesinos, artesanos y los indígenas... alcanzando el grado de coronel.
Formó parte del Partido Comunista Mexicano y fundó el periódico El Machete. Es encarcelado unas siete veces y otras exiliado a causa de su ideología Marxista-Stalinista. Participa en las revoluciones contra Huerta y peleó del lado republicano en la Guerra Civil Española donde alcanzó el grado de coronel en las Brigadas Internacionales. Entre 1936-37, trabajó en Nueva York formando una escuela llamada "El Estudio Experimental de Siqueiros". 

Sus obras más destacadas son: Marcha de la Humanidad (1971), que decora las paredes delHotel de México y que ocupa una superficie de 4.600 m2 de paneles articulados, y Del porfirismo a la revolución, de 4.500 m2, en el Museo de Historia Nacional de la ciudad de México. Le concedieron el Premio Nacional de Arte de México y el Premio Lenin de la Paz. 
David Alfaro Siqueiros falleció en Cuernavaca el 6 de enero de 1974, y fue sepultado en la Rotonda de los Hombres Ilustres.