lunes, 15 de junio de 2015

ARTISTAS MURALISTAS BOLIVIANOS

MURALISTAS BOLIVIANOS
El muralismo boliviano tuvo su inicio a fines de los años 1940,  con Miguel Alandia Pantoja en La Paz. En 1952, a invitación de Víctor Paz Estensoro,  pinta el mural “Historia de la mina”, en el hall del Palacio de Gobierno en La Paz. La obra fue destruida en 1965, por el Gobierno de Barrientos Ortuño, junto a otros murales suyos en el Parlamento y en la Cancillería.
La conformación del grupo “ANTEO” impulsada por Walter Solón Romero en Sucre iniciaron sus trabajos artísticos en los años 1950.  Los artistas: Lorgio Duchén, Eliodoro Aillón, Juan José Wayar, Wálter Solón Romero, y los hermanos Jorge y Gil Imaná, los fundadores. A la segunda generación, en 1955, se sumaron Hugo Poppe, César Chávez Taborga, Juan José Wáyar, Luis Chopitea y Lorgio Vaca. 

En 1956 el grupo Anteo lleva a cabo sendas exposiciones colectivas, que recorrieron todo el país y que incluso en 1958 viajaron por importantes ciudades de varios países del continente como ser Lima, Quito, Bogotá y Caracas. Para todos ellos prevalecía una sola consigna: acercar el arte al pueblo. Los unía el entusiasmo por sacar el máximo provecho de estas experiencias.
 Anteo marcó una línea política y de reivindicación social a favor de los sectores más vulnerables y desposeídos de la sociedad boliviana, elementos que influyeron en sus obras que abarcaron la poesía, la literatura y las artes plásticas.
El grupo Anteo estuvo formado por pintores, escritores, poetas e intelectuales que contribuyeron en el desarrollo del arte contemporáneo del siglo pasado.
Tomaron el nombre de Anteo, recuperando al personaje de la mitología griega cuya fuerza radicaba en el contacto con la tierra. “Tomamos la realidad de la tierra, entonces nos acercamos a los obreros, tomamos posición al lado de los trabajadores”, recordó Imaná.

Significado de “Anteo”
ANTEO : Hijo de Neptuno y de Gea, la diosa Tierra. Reinaba en Libia donde tenía por misión custodiar los arenales que allí se encontraban. Era un gigante de más de cien pies de altura. Ejercía su labor con gran celo aguardando siempre al acecho el paso de los viajeros, a quienes siempre vencía fácilmente provocándoles la muerte, gracias a su gran porte y enorme fortaleza, y a que cuando caía a tierra, su madre le transmitía nuevas energías. Planeaba construir un templo en honor a su padre Neptuno utilizando los cráneos de todas sus víctimas. Uno de los “doce trabajos” que debió cumplir Hércules, ordenados por Euristeo, rey de Micenas, fue vencer al gigante. Hércules luchó contra él, pero cada vez que volteaba a tierra a Anteo, la madre Tierra, lo animaba y le proporcionaba nuevas fuerzas. Hércules debía evitar de alguna forma la acción de la Tierra sobre su contrincante y decidió levantar al gigante en el aire con sus brazos poderosos, donde lo estranguló. 

Este mito hace a la ideología sobre las cualidades de la tierra como fuente de energías mágicas y sagradas que transmiten la fuerza y la vida 









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